“Estamos llegando antes de lo esperado a nuestra máxima capacidad crediticia y ahora enfrentamos la posibilidad de una dramática caída en nuestros préstamos a partir de 2011”, advirtió el presidente del BID, el colombiano Luis Alberto Moreno.
El ejecutivo, que busca su reelección en julio de este año al frente del BID, maniobró con habilidad el año pasado, en plena tempestad financiera, para que los estados miembros acordaran considerar esa ampliación de capital, la novena en los 51 años de la entidad.
El BID prestó en 2009 15.500 millones de dólares a América Latina, de los cuales fueron desembolsados en firme 12,000 millones. El Banco ha ido cerrando sucesivas etapas, pero la última reunión de los gobernadores de la entidad -ministros de Finanzas- el 2 de marzo en Washington, no arrojó ningún resultado público.
El capital ordinario del Banco es de poco más de 100,000 millones de dólares, y aunque en los debates iniciales hace un año se barajó la posibilidad de una ampliación de capital de hasta 180,000 millones de dólares, fuentes extraoficiales indican que el monto sería inferior.
Estados Unidos, el principal accionista, ha venido recordando al Banco que debe prestar más atención al sector privado, a los países más pobres de la región y que debe reformarse para ser más transparente.







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