Sendas reuniones se celebraron a puerta cerrada y se prevé que desemboquen el viernes en resultados concretos.
La UE y los países centroamericanos reanudaron tras una interrupción de casi ocho meses sus negociaciones sobre un Acuerdo de Asociación con la esperanza de rubricarlo durante la cumbre de mayo y que para entonces el gobierno de Honduras goce del reconocimiento completo de sus vecinos y de la comunidad internacional.
“No queremos atrasar nada, queremos que se avance” y “se está trabajando” para que las partes puedan firmar el acuerdo en Madrid, explicó el canciller nicaragüense, Samuel Santos.
Pese a que Nicaragua es uno de los países más reticentes a la hora de aceptar la normalización de las relaciones con Honduras, Santos explicó que Managua ha “separado lo político de lo económico” de forma que se pueda avanzar en las tratativas.
Bruselas suspendió sus negociaciones con el bloque formado por Honduras, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Nicaragua a raíz de la sustitución de Manuel Zelaya.
Tras las elecciones de noviembre, en las que se impuso el conservador Porfirio Lobo, Bruselas se ha mostrado abierta a pasar página y proseguir las negociaciones con América Central.
Para el embajador hondureño en Bruselas, Ramón Custodio, “el hecho de estar aquí sentados” en la mesa de negociaciones es un “ejemplo real” de que las relaciones con Honduras se “están normalizando desde la toma de posesión” de Lobo, señaló.
Los negociadores esperan mantener una nueva reunión a fines de marzo, antes de una última ronda que tendría lugar en abril y en la que se concluirían todos los asuntos pendientes de este Acuerdo de Asociación que incluye un capítulo de libre comercio, así como un compromiso para el diálogo político y la cooperación.
La UE ha expresado además su voluntad de que Panamá, que por ahora participa en las negociaciones en calidad de observador, pueda formar parte del acuerdo.







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