Las edificaciones verticales que cada vez son más altas en la ciudad suelen ser más vulnerables a los sismos.
Héctor Monzón Despang, profesional guatemalteco especialista en diseño estructural y evaluación de vulnerabilidad sísmica, enfatizó y recomendó a los inversionistas que erigen construcciones que las hagan con las medidas de seguridad adaptadas a estos fenómenos naturales que desde el 28 de mayo de 2009 son comunes en Honduras, América Central y el Caribe.
Monzón ofreció una charla sobre sismos y edificaciones, mitos y realidades. él fue traído por los inversionistas del proyecto 325 Río Piedras y por Inversiones Bolívar.
En una conferencia que duró dos horas, Monzón explicó que debe emplearse tecnología sismorresistente en las edificaciones y aclaró “que toda construcción, aun usando buenos materiales, tiene cierto grado de vulnerabilidad”.
El especialista detalló que un mito es que “entre más alto es un edificio, más crítico para resistir a sismos”.
Monzón dijo que en realidad cada obra tiene su punto especial, tanto las altas como las de un solo piso.
“En Honduras hay el triple de conciencia sísmica que en Haití o Pakistán. El problema es que buscan ahorrar, y luego falla la estructura”.
A la vez, destacó que es razonable que las construcciones en San Pedro Sula se hagan pensando en que soportarán terremotos de siete grados de magnitud.
325 casi está listo
Diego de Sola, gerente general de Inversiones Bolívar de El Salvador que construye el proyecto habitacional de lujo 325 Río Piedras, cuyo edificio ofrecerá apartamentos de alta calidad, con buena ubicación, seguridad, buena infraestructura, salón de negocios, gimnasio, un restaurante con bar y con piscina en el último piso del edificio para que lo disfruten los residentes, lo concluirá a mediados de este año, “ya tenemos vendida la mitad del edificio”, recalcó.
De Sola finalizó diciendo que “andamos buscando terrenos en San Pedro Sula, porque es una ciudad pujante y queremos construir otros edificios con apartamentos medianos y pequeños y de menor valor, al alcance de todos”. En el 325 trabajan unas 600 personas para concluirlo; pese a la crisis económica, la obra no paró.







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