El Niño no es sólo un fenómeno climático ocasional que disfraza su rudeza a través de un nombre que despierta ternura. Con las sequías que produce, es también una dura prueba para las matrices energéticas de los países andinos.
Sin embargo, El Niño no golpea con la misma fuerza a todos los países, pese a que los déficits de agua que produce son similares.
Mientras en Ecuador y Venezuela los apagones de hasta ocho horas diarias empezaron a convertirse en cotidianos durante los meses de enero y febrero, en Colombia el país logró mantener sus luces encendidas, incluso con capacidad de sobra que podría vender a sus países vecinos.
Paradoja venezolana
El caso de Venezuela es paradójico, pues se trata de un país prodigiosamente rico en recursos energéticos. No sólo cuenta con las consabidas enormes reservas de hidrocarburos. Además, tiene la segunda hidroeléctrica más grande del mundo después de Itaipú.
Se trata de Guri, una represa que tiene una capacidad de 10 millones de kilovatios/hora, equivalente a 300,000 barriles diarios de petróleo.
Actualmente Venezuela tiene una capacidad instalada de 23.642 mw, según informó el mismo presidente Hugo Chávez, una cifra que plantea oficialmente el ambicioso desafío de generar 10.000 nuevos mw en cinco años, amén de reducir drásticamente la demanda.
En Colombia el caso es radicalmente distinto, pese a que la ausencia de nubes es la misma. Después del colapso energético de 1993, las autoridades empezaron a trabajar en un parque de generación eléctrica de bases hídrica y térmica. Gracias a esas inversiones, el país hoy tiene una capacidad instalada de 13,800 mw (53% proveído por plantas térmicas y 47% por hidroeléctricas). Una diversificación de la matriz eléctrica notable, más si se considera que en el reciente 2008 las plantas hidroeléctricas respondían por el 80%.
En Ecuador impera más el estilo venezolano.
“Desde que el gobierno asumió, no había instalado ni un solo kilovatio nuevo de energía y sólo lo hizo en diciembre, producto de la crisis”, dice el ecuatoriano José Pileggi, ex presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de su país. En una jugada de emergencia, en diciembre pasado llegó al país un equipo térmico de emergencia adquirido directamente a General Electric y una turbina rentada a Alston Power, además de la importación de electricidad desde Perú.
Energía para crecer
Argentina podrá ser la tercera economía de la región, pero no tiene márgenes para el derroche. Es más, el crecimiento económico de los últimos años exigió al máximo la matriz energética del país, la que debe enfrentar una fuerte caída de las reservas de petróleo y gas, y dificultades en la producción y distribución de combustibles, lo que suma un sistema eléctrico que apenas alcanza a cubrir la demanda.
Las economías que mejor posicionadas se encuentran en este momento son las de Brasil y Perú, cuya capacidad instalada actual les permite por ahora un margen de maniobra relativamente amplio para satisfacer la demanda actual en sus respectivos mercados.







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